• Las aguas termales son usadas por el hombre desde la prehistoria, pero hasta fines del siglo 20 no había acuerdo sobre su origen; se creía que venían directamente desde los volcanes. Hoy sabemos que las aguas de lluvia y nieve que se infiltran en el subsuelo son la principal fuente de origen, y que se mineralizan y calientan al circular por sectores profundos de la corteza terrestre, ya que la temperatura aumenta con la profundidad; fenómeno que se acentúa al llegar a zonas próximas a una cámara magmática (bolsón de roca fundida o magma a unos 1.300 º C).
  • Como ocurre aquí bajo nosotros, pues sólo a unos kilómetros de profundidad hay una cámara magmática (la misma que alimenta al volcán Villarrica), que calienta las aguas infiltradas por grietas y las impulsa a la superficie por la presión del vapor de agua y los gases formados en el proceso (ver esquema).
    Estas aguas calientes que ascienden se mezclan con aguas frías que se van infiltrando, dando así una temperatura intermedia, que aquí en nuestras termas brota cercana a los 100º C.
  • El magma al cristalizarse aporta también a la composición de las aguas termales al liberar vapor de agua y gases como hidrógeno, anhídrico carbónico, nitrógeno, boro, flúor y azufre. Esto, junto con la química de las rocas por donde pasan, explica su variada composición mineralógica y los olores sulfuroso que con frecuencia emiten.
    Normalmente, el aumento de la temperatura con la profundidad es de 3º C por cada 100 metros, pero existen áreas como Los Andes de la Araucanía, excepcionalmente calientes, que pueden alcanzan gradientes eotérmicos de 6 a 30 º C por 100 m de profundidad (Fig.1).
  • Ello es producto de la enorme actividad magmática que se presenta en la Cordillera de los Andes, especialmente en la zona sur del país, y de extensas fallas geológicas en la corteza terrestre que permiten el ascenso del magma y explican la presencia tan numerosa de termas y volcanes activos (Fig.3).
  • El origen de esta gran magmatismo está en la ubicación de Chile en el borde de subducción entre la placas de Nazca y Sudamericana, parte del Anillo de Fuego del Pacífico (Fig.2).
    Para comprender el origen del magma y la geotermia debemos adentrarnos en el interior de la Tierra, conocer su estructura y procesos geofísicos. Los movimientos convectivos en el manto son responsables de la Tectónica de Placas, dinámica geofísica que modela la superficie terrestre y origen de los procesos geotérmicos que se manifiestan en ella (aguas termales, geiseres y volcanes).
  • Cuando dos placas tectónicas convergen, la más densa se introduce bajo la más liviana (proceso de subducción), como ocurre en el borde occidental de Sudamérica y Chile con las placa oceánica o de Nazca y la continental o Sudamericana. Su resultado es un proceso de generación de magma (volcanismo), alta sismicidad., formación de montañas y de una fosa marina profunda.
    En esta subducción, la corteza oceánica se hunde profundamente en el Manto Superior o Astenósfera, capa bajo la corteza que se encuentra en estado plástico a unos 1.200º C.
  • El Manto se encuentra muy cercano a la fusión, y al recibir el aporte de agua de la corteza oceánica en subducción, desciende su punto de fusión, generándose el derretimiento de las rocas.
  • Según avanza la fusión del manto, el magma se expande y asciende, pues se vuelve menos denso y rico en gases por la descompresión que sufre.
  • El magma es una pasta de roca fundida formada por elementos sólidos, líquidos y gaseosos, cuyos componentes principales son dióxido de silicio, potasio, fierro, sodio, magnesio y aluminio; vapor de agua, dióxido de carbono, azufre y fósforo.